Willy Cortez, el señor lucha libre de Cajeme

Willy Cortez con sus hijos, Willy Junior y Ave Maligna.

 

Por Andrés Montaño

La infancia

El 08 de octubre de 1955 nace en la Ciudad de Obregón Ubaldo Acosta salido, hijo menor de Wilibaldo Acosta  Parra y Concepción Salido Calderón, creció junto con sus hermanos Jacobo, Isaías, Margarita y Javier con quienes compartió una infancia feliz ya que había unidad en el núcleo familiar, junto con otro grupo de familias de campo compartían el mismo asentamiento humano donde laboraban: la granja Tepeyac propiedad del señor Alfonso Robinson Bours y patrón de su padre, quien fungía de mayordomo, ahí mismo disfrutaba de amigos así como primos que vivian en el mismo sitio debido a que estaba también en el mismo centro de trabajo Don Andrés Apodaca Cruz y Matilde Salido Calderón, hermana de su madre junto con los hijos de ellos, por lo cual tiene recuerdos muy bellos de su infancia y juventud en la granja. Por otro lado heredó de sus padres los valores como el respeto, la humildad, el carácter para salir adelante trabajando, ya en la adolescencia combinaba la escuela con el trabajo de campo el cual aprendió a lado de don Wilibaldo de quien desde  pequeño también heredara el apodo de “Willy”.

 

El Tío

En la década de los sesenta un hermano materno de “Willy” se destaca como un gladiador de lucha libre, se trata de Gildardo Salido Calderón “El Satán Rojo”, sin embargo “Willy” en ese tiempo tenía una opinión negativa de la lucha libre, incluso haciendo comentarios negativos y el mismo comenta que para él los luchadores eran fantoches que no se golpeaban y se dedicaban a divertir a la gente por medio de payasadas, fingiendo golpes inexistentes, pero también esto se debía a que jamás había asistido a una lucha, por tal motivo tenía esa opinión.

 

El cambio

Cuando Ubaldo tenia 17 años lo invitan a ver un combate en la extinta Arena Coliseo de Ciudad Obregón; una lucha que marcaría su vida ya que desde ese momento se apoderó de él el deseo de ser luchador , junto con Javier su hermano regresaron repetidas ocasiones a las funciones que se daban en dicho inmueble y al mismo tiempo practicaban, comenta él, sin técnica ni conocimientos y en muchas ocasiones golpeándose ya que lo hacían sobre arpillas de papa ya que era muy común tener en la granja estos tubérculos porque era lo que sembraban, por fin se deciden llenos de ilusión a tocar la puerta de la Arena Coliseo, donde son rechazados por el argumento de que ahí sólo recibían luchadores profesionales y preparados, por  lo que regresan desanimados a su casa pero a seguir practicando de la misma forma rudimentaria, sin embargo una semana después se enteran que en el gimnasio Olímpico que presidía un luchador llamado el “Chamaco Hernández” podían entrenar lucha libre, es ahí adonde llegó “Willy” y bajo la tutela del “Chamaco Hernández” entrenó extenuantemente durante dos años, combinando 12 horas de jornada en el campo con los aprendizajes que le transmitía su maestro.

 

Como profesional

A los 19 años de edad y con dos años de lucha amateur es invitado precisamente por quienes le habían cerrado la puerta: los empresarios de la Arena Coliseo, a convertirse en un luchador Profesional, al que por recomendaciones de don José Mendieta, un excelente guerrero de los encordados aparece con el nombre de Willy Cortez ya que le comento que Ubaldo Acosta no era un nombre fonético, por lo que le recomendó que usara su apodo Willy, complementado con el apellido Cortez y ahí es donde comienza a escribirse la leyenda de Willy Cortez, quien desde sus inicios comenzó a cosechar triunfos, siendo aún novato en una lucha contra el ídolo de la pantalla grande, Santo El Enmascarado de Plata se destaca por su empeño, dedicación y profesionalismo a tal grado que es felicitado por el mismísimo gladiador capitalino quien además le obsequia la máscara que utilizó esa noche --misma máscara que el Hijo del Santo le ha querido comprar en múltiples ocasiones, ya que es de manufactura única y original--.

 

En la capital

Por recomendación de don Alejandro Muñoz Moreno “Blue Demon” es contratado por la Empresa Mexicana de Lucha Libre hoy conocida como el Consejo Mundial de Lucha Libre, incursiona en la capital mexicana en la mismísima Arena México, debutando en 1980 en un torneo de parejas con tan sólo 4 años de profesional llegó a la final del torneo, obteniendo una experiencia envidiable para cualquier luchador de provincia y codeándose con los mejores durante 3 años. Empieza a luchar por todo el país haciendo célebres actuaciones apareciendo en los medios especializados, siendo éstos revistas y periódicos comentados por los mejores comentaristas deportivos de aquellos años, ganándose el mote de “El Tigre de Sonora” por aguerrido y ser del estado norteño, sin embargo las cosas no resultaron como el gladiador deseaba ya que no lograba tener la oportunidad de consolidarse como estrella y así solventar sus gastos económicos  en el Distrito Federal, como para ayudar a su familia, aún trabajando en la granja, aunque tenía la promesa de hacer pareja con Roberto Gutiérrez Frías “El Dandy” y darse a conocer precisamente como “Los Dandys” decide regresar a su natal Cajeme, pero antes de regresar consiguió la licencia como luchador profesional, esta expedida por la Comisión de Box y Lucha del Departamento del Distrito Federal. Nos menciona que conseguirla es como graduarse de una escuela profesional ya que hay que hacer un extremo examen físico que dura alrededor de 6 horas donde lo más leve es darle 20 vueltas a a la Arena Coliseo, donde se califica aparte de la condición que los ejercicios estén bien ejecutados y esto para pasar al siguiente paso la prueba, de lucha grecorromana, la intercolegial, olímpica y finalmente lucha libre profesional. Él mismo nos dice que de 50 que hicieron la prueba sólo tres la aprobaron: “El Rayo de Jalisco Jr.”, “El Spectro Jr.” y “Willy Cortez”; así obtuvieron el carnet el cual es necesario y los avala para poder luchar en cualquier arena del mundo.

 

El regreso

Nos comenta Cortez que de regreso a Ciudad Obregón se reencontró con su familia y con  su tío “El Satán Rojo” y cada vez que se miraban hacían tomas de referee, se aplicaban llaves incluso se tumbaban reconociendo que sin duda fue para Willy Cortez una inspiración este luchador retirado y que comenta que siempre ha tenido un gran recuerdo de su buen carácter así como la valentía que demostraba como gladiador.

Con la idea de cambiar la lucha libre en Ciudad Obregón comienza a enseñar a su hermano Javier y al mismo tiempo forma la empresa Promociones Cortez, por medio de la cual ha hecho posible que desfilen toda la gran gama de los mejores luchadores del mundo en esta ciudad, además en la década de los 80 y 90 conformó “La Pareja de la Destruccion, Los Hermanos del Mal, Willy y Javi Cortez” acabando con cualquier rival que tuvieran enfrente y consolidándose como rivales a vencer en toda la costa del Pacifico, con luchas memorables contra El Santo, Huracán Ramírez, Blue Demon, Mil Máscaras, entre los más destacados de la vieja escuela, así como ídolos actuales y vigentes. También expuso en varias ocasiones su cabellera, perdiéndola en algunas ocasiones y en otras salía con la mano en alto, obteniendo cabelleras y máscaras.

 

Anécdotas y rivalidades

Al tiempo de estar luchando y ya consolidado como Willy Cortez, Roberto Franco, un empresario le pide que utilice una máscara. De principio se negó pero fue tanto la insistencia de Roberto que subió al ring como el luchador “Sangre Yaqui”; esto fue en la ciudad de Los Mochis, donde la gente reconoció el estilo de luchador de Cajeme y empezó a corear su nombre y para satisfacción del publico, en la segunda caída se despojó de la capucha ya que de por sí se sentía incómodo por no ser su vestimenta habitual y escuchar al publico reclamarle al empresario que por lo menos le cambiara el color de ojos a luchador ya que Willy Cortez tiene ojos verdes y por supuesto el estilo único, se sintió libre para continuar con la batalla.

En una ocasión --cuenta Willy Cortez-- le tocó luchar contra un peleador en la ciudad de Puebla donde el muchacho era el ídolo y la gente estaba volcada a favor del local. Mientras que el rudísimo sonorense estaba haciendo trizas a  su rival, llega un aficionado y le muestra una navaja en forma amenazante, pero jamás pensó que pudiera atacarlo; sin embargo le asestó dos puñaladas por la espalda que no lograron su objetivo debido a los reflejos de luchador, pero sí dejando grandes cicatrices en uno de los glúteos que si no brinca –dice él mismo-- quizá no lo contara ya que iban con las peores intenciones. En otra ocasión en la ciudad de Culiacán un aficionado tomó del cuello a su rival luchístico, Octagón; con todo el profesionalismo Willy Cortez con el pie empuja al aficionado liberando a Octagón; pero el señor molesto sacó una pistola por lo que tanto él y Daniel Lopez “El Satánico” que era su pareja, se metieron abajo del ring hasta que el aficionado fue controlado y retirado del escenario. Comentándonos también que no sólo dentro de los encordados sino también desde que salen del vestidor llevan un gran riesgo de exponer su vida. Estas son sólo algunas de las experiencias en el peregrinar luchístico de Willy, donde ha tenido grandes rivalidades donde la que más recuerda es la que sostuvo con “íster Atlas”, luchador técnico de muy buenas manufacturas con el cual tuviera enconadas peleas donde ambos terminaban bañados en sangre, hasta que en una lucha en Ciudad Obregón, “Míster Atlas” pierde la máscara con Willy Cortez, pero no concluye la rivalidad en ese momento; continúa porque al perder la capucha se vuelve a enmascarar, ahora encarnando a “El Sonorense” y continuando con esa rivalidad ya muy añeja y con los mismos tintes violentos, un pleito que duró desde la década de los 80 hasta el 2008 que se retira Cortez y un año más tarde lo hace Juan Sáenz Valle, portador de ambas incógnitas ya mencionadas, y algo interesante es el profesionalismo de estos personajes es que Cortez fue maestro de su enconado rival, más aún de ser maestro y amigo nos menciona que son compadres de grado pero todo eso quedaba atrás al subir al cuadrilátero, ya que ninguno quería perder la lucha.

 

El maestro

Habiéndose convertido en el promotor más importante del norte del país y un gran gladiador, Willy Cortez no se hizo egoísta; por el contrario: compartió sus conocimientos y enseñó a varios luchadores de entre los que destacan el mismísimo Javi Cortez, su hermano; Edy de la Cruz; Míster Atlas --después llamado El Sonorense”; “El Zumbido” uno de los más destacados en los últimos años y Rey Scorpion quien actualmente comienza a abrirse paso entre las grandes luminarias actuales del gran mundo de la lucha libre. Pero la leyenda de Willy Cortez continúa a través de sus hijos, quienes se aficionaron e iniciaron su carrera profesional; también Willy Cortez Júnior y el menor de sus hijos, quien utiliza máscara pese a que Cortez le decía que lo hiciera sin cubrir el rostro; él dice que se siente mejor bajo la incógnita de “Ave Maligna”.

Hablar de la lucha libre en Cajeme es hablar de quien podemos decir que es una institución: Willy Cortez a quien se le debe tanto por haber practicado, promovido e impulsado este deporte y los talentos locales, algunos de los que se han destacado y algunos aún vigentes en el pancracio.

Podemos decir que la lucha tomó un rumbo diferente en esta ciudad haciendo un parteaguas en la historia luchística a lo que podemos decir que existe un antes y un después de Willy Cortez en los encordados cajemenses y sin duda aunque hubo, hay y de seguro habrá grandes gladiadores locales, siempre será un gran referente.

Dando honor a quien honor merece, podemos decir que el nombre de Willy Cortez se convertirá en leyenda ya que hoy por hoy su nombre está escrito con letras de oro en la bella Ciudad Obregón.

Así que si piensa ir a alguna función en esta ciudad y disfrutar del espectáculo se dará cuenta que es él quien sigue estando detrás de toda la preparación y promoción del evento; y no lo hace con el fin de hacerse rico ya que siegue siendo un padre de familia que tiene su negocio de Cerrajero con el que ha sacado adelante a su  esposa e hijos, por lo que podemos decir que lo hace con el deseo que se le siga dando difusión al deporte de sus amores, la lucha libre y por supuesto, si eres joven y deseas aprender o conocer no dudes en buscar a la persona más experimentada en este tema: el señor lucha libre de Cajeme, Willy Cortez.