LA DISCRIMINACIÓN PARA LA CULTURA INDÍGENA

 

La población urbana del municipio de Cajeme desconoce los elementos de identidad que posee de la tribu yaqui, ello ha provocando segregación e Intolerancia, creándose una desvalorización ante la colectividad del municipio, de las fuentes que nos producen identidad regional y, a creer y no, si no sabemos de dónde venimos, tampoco sabremos hacia dónde vamos.

Es  sorprendente que el sonorense sólo en el momento que sale de su estado y convive con otras personas y se enteran del lugar que proceden, la pregunta obligada es ¿qué dicen los yaquis? ¿Qué nos cuentas de la cultura de los yaquis?   Bueno y así un sinfín de preguntas que lógicamente la gente se queda con una gran interrogante que no sólo no puede contestarles porque sencillamente no tienen ni la menor idea. Esto me remite al ejemplo de una sonorense que se encuentra radicando recientemente en la Ciudad de México y después de terminar su carrera de danza en Mexicali se trasladó al INBA a trabajar sobre la base de un proyecto, y comenta por internet en plática con todos sus amigos de prepa: Plebes, los compañeros de trabajo piensan que yo sé todo sobre los yaquis porque me preguntan un montón de cosas y no sé nada, mándenme información para tener que platicarles; es entonces cuando en realidad se preocupan por aprender algo de la cultura indígena. Claro, no saben la respuesta por desconocer hasta lo más elemental de la cultura regional, cultura que a querer o no, es la base de la historia de los sonorenses. Se desconocen las formas culturales de la tribu yaqui, existe apatía  hacia la forma de hablar, vestir y manifestarse de integrantes de una cultura.

Históricamente la tribu yaqui ha vivido una serie de agresiones hacia su conservación, desde la discriminación, destierro y exterminio: situación que hasta el momento sigue prevaleciendo, como el desconocimiento que el estado mexicano da a la nación yaqui mediante documentos y eventos recientes que involucran a varias de sus instancias gubernamentales, como PGR, CONAGUA e INAH han desconocido la existencia y condición legal de la nación Yoreme o Yaqui. Si bien los hechos han ocurrido como parte de un proceso jurídico de orden territorial, el acto guarda también aspectos económicos, culturales y de seguridad interna, que son de profunda preocupación regional, nacional e internacional.

Los yaquis tienen una rica tradición prehispánica y una concepción del universo propias, han protagonizado episodios desde el siglo XVII, luchando  por su sobrevivencia frente a los intentos de exterminio por parte de españoles primero y posteriormente por tropas federales. Un primer  choque intercultural lo constituyó el encuentro con misioneros Jesuitas, quienes al llegar al Valle del Yaqui influyeron profundamente en la conciencia de los indígenas, cuya estructura comunal, religiosa, política, económica y cultural fue modificada por los misioneros.

Históricamente la tribu se encontraba dividida antes de la llegada de los españoles en ochenta rancherías; por su carácter nómada era difícil congregarlos, por lo que los misioneros idearon la creación de los ocho pueblos actuales que conforman la nación yaqui: Vícam, Pótam, Ráhum, Huírivis, Belem,  Tórim, Bácum  y  Cócorit.

En México según la CONAPRED, el resultado del reporte sobre la Discriminación en México 2012,   referidos a los espacios, ámbitos o procesos en los que se produce mayor discriminación en el país, que son: trabajo, acceso a créditos, alimentación, salud, educación, proceso civil, proceso penal, derechos políticos, libertad de conciencia, libertad de expresión y acceso a la información.

Según los investigadores de la Dirección General de Culturas Populares Zona Yaqui (1984-2012) esta etnia contempla todos los puntos referenciales que emite la CONAPRED, considerándolo con un alto índice de discriminación, citando: no cuentan con créditos para el cultivo de la tierra, en educación el pueblo de Pitahaya (tradicionalmente pueblo de Belem) obtuvo el último lugar a nivel nacional en telesecundaria, porque el examen aplicado fue en español y no considerado su idioma materno yaqui, por mencionar algunos aspectos solamente. Sucediendo lo mismo con el resto de los elementos que conforman su cultura.

La comunidad yaqui tiene claro cuáles son sus raíces y  elementos culturales que prevalecen al interior; esto no quiere decir que se sientan seguros con la situación que viven en las propias comunidades, sino todo lo contrario, se dan cuenta que tienen que hacer alianzas y buscar mecanismos que contribuyan a mantener las instituciones al interior del grupo y consideran que debe de hacerse un trabajo en conjunto con la sociedad civil para evitar que el avance tecnológico y la mercadotecnia de este mundo globalizado los lleve a una desintegración paulatina de su cultura y una integración al sistema vigente. Faltando: concientización hacia la población en cuanto a identidad cultural regional, un espacio que reproduzca la interculturalidad y que la interculturalidad se dé por parte de las autoridades culturales de los tres niveles de gobierno.