La música popular indígena

Existen más de setenta pueblos indígenas que se diferencian entre sí por el idioma, las creencias, la organización social y, también, por sus tradiciones literario-musicales. Pero, en cada una de las comunidades, la música es un fenómeno vivo que, sin embargo, debe entenderse con sus lazos con su pasado y las puertas que abre hacia el futuro, pues es un arte que se mantiene en constante dinamismo. El aprendizaje de la música se transmite de generación en generación y se realiza a partir de la participación de los jóvenes en los rituales en el caso de la música ceremonial, pero también en la música popular.

En los grupos indígenas existen diversas concepciones sobre la creación de la música y los instrumentos, muchas de ellas vinculadas con mitos sobre la creación del universo y del mundo (de esa cosmovisión se produce la denominada música tradicional).

Debido a su modo de transmisión, exclusivamente oral y gestual, este patrimonio se encuentra en mayor peligro de desaparición que las construcciones arquitectónicas de interés histórico. Hoy en día, algunas de las músicas grabadas en la colección de la música de México, ya no existe en las comunidades, porque no se practica. Estas grabaciones, muchas de las cuales han sido recogidas in situ, son una fuente incalculable de inspiración para compositores actuales, musicólogos y para todos los amantes de la música tradicional.

En lo que se refiere particularmente a la música popular en las diferentes regiones del país, la música es una tradición ancestral y tiene sus características propias, por ejemplo, en la zona de La Huasteca, que comprende Tamaulipas, Hidalgo, San Luis Potosí, Querétaro, Puebla y Veracruz, la música es el huapango, denominado también son jarocho o baile de tarima en el centro y sur de Veracruz, por citar.En general estos junto con otros sones, jarabes, música norteña, valses, y, por supuesto, el mariachi son géneros de nuestra música popular que se da en todo México y por supuesto aquí en el sur del estado de Sonora con los yaquis particularmente y una muestra de ello fue el desarrollodel XXl Encuentro de Música Popular Yaqui, mismo que se desarrolló el pasado sábado 7 de junio en la comunidad de Loma de Guamúchil, donde se encuentran las varas de mando y las autoridades tradicionales del pueblo original de Cócorit. Después de muchos años regresó nuevamente al municipio de Cajeme este gran evento, donde las personas de la comunidad, así como de la ciudad tuvieron la oportunidad de disfrutar a más de 20 grupos, entre ellos Mariachi Juvenil de Pótam, Mariachi Río Yaqui de Vícam, Consentidos del Norte, Dueto Tórim, grupo Geniales, Campiranos, Amigos de Sonora, Jiak Batwe, dueto Recuerdo, Ángel Musical, dueto Los Mendoza, Seguidores del Norte, María Magdalena y sus Jilgueros, Sangre Yaqui, Sensación Tropical, Los Tremendos, dueto Sin Ley, Alejandra Hernández, Los Tres Plebes, Emigrantes de Sonora entre otros más. En este gran evento la población yaqui de diversos pueblos y de la propia comunidad se hizo presente y así se brindó la oportunidad de poder escuchar la gran diversidad de música popular yaqui que existe, que ha sido compuesta por propios yaquis, porque tienen esa gran cualidad y una muestra de ello es que entre los presentes se encontraba el compositor José Molina de la  internacional  melodía Flor de Kapomo, música, con la cual se divierten igual que uno en eventos sociales, con la salvedad que se incluyen todos los elementos de su entorno y además la interpretan en idioma materno. Y este canto en idioma original, consideradocomo medio de transmisión del patrimonio cultural inmaterial, estasexpresiones orales sirven para transmitir conocimientos, valores culturales y sociales, y una memoria colectiva, que son fundamentales para mantener vivas las distintas culturas de nuestro país.

Otro ejemplo fue la participación del grupo invitado denominado “Etnia Sierreña” del grupo guarijío del municipio de Álamos de la comunidad de Mesa Colorada, como una forma de intercambio, identificación y conocimiento entre grupos.

Definitivamente, es extraordinario ver cómo se ha trasmitido la música al interior de las comunidades. Según Ismael Castillo Rendón, músico tradicional y de música popular de la comunidad de Pótam, “me platicó que su papá le enseñó la música que él sabe, pero que a la vez se la enseñaron en el albergue Lázaro Cárdenas, que ahí el mismo presidente de la República cuyo nombre lleva el internado, mandó  traer a Vícam especialistas de la música y les enseñaron a los niños su propia música” y es así como ahora Ismael, mejor conocido como El Charo ha formado a la mayoría de los músicos en el pueblo de Pótam, comenzando por sus dos hijos y muchos jóvenes, otros no tanto, que han estudiado con él, además de ser arreglista y leer notas musicales. Al estar escribiendo esto me acordé que no hace mucho, Álvaro Obregón Ortiz nos pidió que le consiguiéramos a una persona de la tribu yaqui que conociera de música, porque su hija que estudiaba en la Universidad de Phoenix Arizona necesitaba una asesoría acerca de la interpretación de la música tradicional en la tribu yaqui, y fue precisamente Ismael Castillo quien lo hizo, aquí en el Centro de Culturas Populares e Indígenas de Cajeme. Lo anterior como un ejemplo de lo valiosa que es la gente que trae el don y el gusto por la música; de la misma manera ha trabajado con el musicólogo Miguel Olmos Aguilera, que es doctor enETNOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA SOCIAL, ECOLE DES HAUTES ETUDES EN SCIENCES SOCIALES DU PARIS, FRA, 1998 y catedrático investigador del Colegio de la Frontera.

Desafortunadamente no existen programas encaminados a esa particularidad que es la música, donde existan especialistas que se avoquen no a hacer trabajos de tesis, -esos investigadores van de paso y son amigos de por vida-, no investigadores profesionales de la música que pertenezcan a una institución dedicada a detectar, conocer y dar seguimiento  a los valores regionales de los grupos indígenas, así como dar a conocer las composiciones,  imprimirlas como valores literarios que lo son -mejores que muchos que se dicen escritores-, grabarles y difundir esa música y a los hombres y mujeres que ahí participan. ¡Ay, creo que estoy soñando!