Reforma 12

La industria alimentaria

 

Navojoa, Sonora. Si bien es cierto que  abordar  el  tema de la industria alimentaria  representa en principio un reto, también es necesario reconocer que  ésta   es viable  de ser  analizada desde distintas vertientes  con el propósito de  que  el lector pueda visualizar  el tópico desde diversos ángulos y realice sus propias conclusiones.

La industria alimentaria  a nivel global  y en México  es susceptible de  ser abordada  por distintas disciplinas que por  cuestión de espacio en la presente  columna   no será vista a profundidad y, solo será citada  de manera informativa siempre y cuando respetando las partes involucradas.

El tratamiento del tema obliga a ser visto desde  un asunto de estado ya que da cuenta de  los cambios en la producción  y distribución de alimentos,  desde el aspecto económico que por su naturaleza  incluye el patrón alimentario nacional,  los estudios antropológicos  que se centran en la formación de hábitos y costumbres alimentarias específicas de una cultura y, por último, las investigaciones  que desde una perspectiva nutricional estudian el consumo de alimentos y su relación  con el estado nutricional de la población.

La naturaleza del  asunto a tratar en esta ocasión  obliga a citar  la seguridad alimentaria  de los países subdesarrollados, incluso por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En tanto, conviene reconocer que la seguridad alimentaria en México en pleno S. XX es precaria, tema  abordado en  foros académicos, en publicaciones especializadas y entre otros por  el gobierno federal que en la administración del presidente Enrique  Peña Nieto  ha  dado  una frontal  batalla para  contrarrestar los efectos del hambre, no obstante, a la fecha no se resuelve la escasez de alimentos, problema de nuestros tiempos.

En este marco conceptual, figura además el encarecimiento de los productos de la canasta básica de alimentos,  los constantes aumentos a los  energéticos (gasolina, diésel, energía eléctrica, gas doméstico y de carburación)  que, influyen sobremanera  en el aumento de los precios de los alimentos  antes referidos y otros insumos necesarios en la industria  alimentaria.

En  este  contexto, es de reconocerse que  en  México  el grupo agroindustrial está en manos de empresas transnacionales, que abarcan  las operaciones del mercado nacional e internacional en  los rubros de producción, distribución, comercialización de la agricultura y alimentos de origen agropecuario, fertilizantes y publicidad orientada a intensificar tendencias en el consumo y, consecuentemente, en el tipo y grado de nutrición del consumidor.

Sin embargo,  ya se han dado  los primeros pasos para contrarrestar los efectos de la comida chatarra y aunque no están los resultados a la mano conviene citar que la industria alimentaria ha  recurrido además, a los productos light  bajos en alguno de sus componentes. Casi todas las empresas han ampliado la gama de estos productos, pero se requieren más  estrategias y esfuerzos en este  ramo.

 

Una segunda reacción consiste en sumarse a la lucha contra la obesidad. Por una parte, las empresas mejoran el etiquetado para ser más transparentes respecto a la composición de los alimentos, (recordemos que la información nunca está de más). Pero, aunque es posible que eso sirva de coartada en caso de demandas judiciales, resulta bastante improbable que el consumidor saque la lupa para dar lectura  a  la composición del yogur antes de comprarlo en el supermercado.

El estado actual de la industria alimentaria  todavía tiene  mucho que ofrecer para que el público consumidor  se  convenza de que realmente están adquiriendo alimentos que no dañe a su salud.

Por su atención gracias.

*Lic. En Nutrición Humana por la Universidad Estatal de Sonora, Unidad Académica Navojoa.