Vertiente

Hay hartazgo ciudadano y el PAN no repetirá en Sonora, dice la voz del pueblo, que es la voz de Dios

Se configura un escenario político-electoral muy especial en Sonora, de tal manera que si hoy fuesen las elecciones –como afirman muchos cajemenses-, el PRI ganaría ampliamente la gubernatura, pero no con cualquier candidato.

Es decir, el predicamento, la encrucijada, está en las entrañas del tricolor, porque al exterior –señalan-, se vuelve evidente que las condiciones objetivas y subjetivas, están dadas para que el PAN abandone con Guillermo Padrés a la cabeza, el Palacio de Comonfort y Paliza.

A cinco años del proyecto panista ejecutado desde el Gobierno de Sonora, se pueden sacar conclusiones; y las premisas del silogismo establecen que en la Entidad no existe el orden y la generosidad que pregona el lema filosófico blanquiazul; no se percibe el avance económico equitativo y justo en las diferentes regiones del terruño, y bastan como muestra los esfuerzos que se tienen que hacer en Cajeme, el segundo municipio en importancia de esta extensión de patria, para lograr dignificar las tareas públicas, la atención a las demandas de la sociedad, la que sabe que el Gobierno del Estado no le cumple al cien por ciento, pero que, afortunadamente, cuenta la estructura comandada por Rogelio Díaz Brown, con el apoyo del Gobierno Federal, a donde acude muy constantemente a tocar puertas.

Además, se ha producido una rasgadura moral, protagonizada por varios funcionarios estatales, quienes transitan por el filo de la duda, y donde no se vuelve evidente la mano firme del responsable de la conducción de Sonora, quien, con esa actitud, está permitiendo que la ciudadanía piense que es verdad lo que se dice de su administración, cuando debería ser el principal interesado en aclarar dudas y poner a cada quien en su lugar.

Bien decía don Jesús Reyes Heroles, notable pensador priísta, que “En política hay que aprender a salir limpio de los asuntos sucios y, si es preciso, a lavarse con agua sucia”; y el ideólogo panista, Carlos Castillo Peraza, señalaba que “No es tiempo de inventar futuros con el pretexto de que inventar futuros salva el presente, sino es tiempo de preservar el futuro por la acción responsable del presente”. Sin embargo, en Sonora es notorio que no se le está dando a la ciudadanía elementos para que piense positivamente y acierte, sino que se deja correr el agua de las dudas por el acueducto implacable de la historia.

En Sonora, pues, hay hartazgo, y quienes manejan el PAN en esta hora (no se debe olvidar que se trata de un partido profundamente dividido a pesar de su escaso padrón), lo entienden bien; saben que la derrota sufrida en Cajeme el 2012, no fue accidental, sino producto de la decisión de más de 100 mil ciudadanos inteligentes y valerosos, quienes les dieron una lección, a pesar de que tenían los astros alineados: Ayuntamiento, Gobierno del Estado, Gobierno de la República.

En el proceso del 2015 por la gubernatura y los municipios, la situación se le complicará a la estructura azul, porque ya no tienen el valioso respaldo representado por la presidencia de la República que perdieron hace dos años; y no supieron, en Sonora, siendo Gobierno, sumar, sino que dividieron y restaron, en una ecuación que en política significa derrota, porque gobernar no es flotar, como también expresaba Reyes Heroles.

La voz del pueblo me dice en la calle, cuando salgo a tomar el pulso de la ciudad, aplicando las disciplinas periodísticas que me enseñaron hace muchos años mis maestros Jesús Corral Ruiz y Bartolomé Delgado de León, que en esta hora el PRI ganaría las elecciones, pero no con cualquier candidato, sino con el que posea huella y hechura política y social, disposición para cambiar el rumbo de agravio e inestabilidad que se respira, forjando la unidad y marcando el compromiso de la distribución equitativa de la grandeza económica de Sonora, que es heredad colectiva.

No más. No menos.

Le saludo, lector.