Vertiente

¿Si hubo voluntad y disposición política, para implementar los “gasolinazos”, ante la supuesta inestabilidad económica del país; por qué no crear los “salariazos”, que sería un acto de justicia?

La salida de los partidos de la discusión sobre el tema de salarios mínimos dignos, y la desvinculación de esas percepciones económicas de los trabajadores, como unidad de referencia, demandó la Confederación Patronal de la República Mexicana, Sonora Norte, durante el Foro Estatal promovido por la CTM, para analizar dicho esquema.

¿Por qué no permitir la participación de los institutos políticos, en esta plataforma de argumentaciones que se abre como una importante coyuntura, sacada de los sótanos húmedos y olvidados de la burocracia y de los altos sectores empresariales, para que se ventilen a la luz de los sindicatos, los trabajadores libres, empresarios progresistas, legisladores comprometidos con su tiempo?

¿Acaso las propuestas torales del presidente Enrique Peña Nieto, fundamentadas en las Reformas Estructurales, no fueron atendidas, analizadas, discutidas y aprobadas, inicialmente, antes que el Congreso de la Unión, por tres partidos, PRI, PAN, PRD, integrados en el Pacto por México, con el antecedente de que en ese proceso no se escucharon las voces de los organismos empresariales de gran calado como COPARMEX o el CCE, exigiendo la salida de éstos, para que no se lucrara con un tema sensible para la Patria, relativo a las transformaciones decretadas para el país?

El peligro del análisis de la problemática salarial de Sonora y de México, no lo representa el hecho de que se partidice y que sea tomado como bandera electoral, sino que la discusión no aporte propuestas positivas y todo siga como hasta ahora.

Lo valioso del debate es que se abre con sus argumentos ante los ojos y la inteligencia de la sociedad en general, de tal manera que las posturas, para bien o para mal, de los participantes, están a la luz pública a través de los medios de comunicación y de la maravilla informativa y sin límites de las redes sociales, con la alternativa de que se vuelvan semilla y fruto en la conciencia de la gente, la que podrá sopesar de qué están hechos los políticos, los dirigentes de centrales obreras, y los legisladores.

No existe ningún peligro, como temen los patrones sonorenses y algunos integrantes del tejido político, quienes avizoran sea utilizado ese proyecto, como estandarte electoral; por el contrario, se abrió el foro propuesto por Javier Villarreal Gámez, líder cetemista, como la única oportunidad de que el abuso histórico contra los asalariados se discuta, y hasta con la posibilidad de que se logre dar un paso desde las sombras del freno que aplican, históricamente, sector patronal y gobierno, hacia una leve luz laboral de esperanza.

Me pregunto: ¿Por qué si el PAN, con Felipe Calderón de presidente de México, se atrevió a impulsar la Reforma Laboral, que por cierto la dejó al final de su mandato (preferente), para que la aprobara el sexenio de Peña Nieto, no tocó en el contexto de su iniciativa el caso de los salarios dignos, y si atentó y limitó  conquistas laborales, el derecho a huelga, y el outsourcing o figura de subcontratación, y ahora, el PAN, desmemoriado y sin un verdadero pacto con el pueblo, se erige, con Gustavo Madero al frente, en defensor del salario?

No obstante esos desplantes de oportunismo de unos y otros (panistas y priístas), buscando revivir el cadáver del texto constitucional referente a los salarios, quedan atrás; porque lo valioso, lo importante en esta hora, es que desde sus trincheras y hasta desde el núcleo de sus ambiciones electorales, estén, inéditamente conjugando esfuerzos -aunque cada quien por su lado-, lo que, de alguna manera, tendrá que dejar algo positivo para la clase trabajadora.

Tal vez por ello brota el llamado de atención de la clase patronal, la que resiente que el transcurrir de su estructura plana y sin sobresaltos en lo referente al pago del esfuerzo y desempeño de los trabajadores, podría cambiar.

El Foro de la CTM no debe pasar por alto que así como hubo voluntad y oportunismo en el sexenio calderonista para crear el esquema despojante de los “gasolinazos”, con incrementos mensuales en los combustibles, en pos lograr el supuesto equilibrio de una economía en picada del país, ¿por qué no pensar en darle vida a los “salariazos”, con aumentos cada 30 días, para que se le haga justicia a los trabajadores y sus familias, las que, según se percibe, aguantarán otro sexenio con las condiciones de sobrevivencia actuales?

Le saludo, lector.