Vertiente

No deben, las estructuras partidarias, menospreciar la sensibilidad y la inteligencia de la ciudadanía, la que espera programas positivos de bien común, no convocatorias de odio.- Invasión azul de Figueroa

Los partidos no deben menospreciar la inteligencia y la sensibilidad de la gente. Saben, los líderes, que con sus padrones de militantes no ganarían una elección, por lo que se ven obligados a convencer al electorado libre, al ciudadano que no está afiliado a ningún instituto y que, ciertamente, conforma mayoría, sin estar contagiado con la enfermedad detestable del fanatismo.

En Cajeme se sopesan en estos días, las formas cómo están actuando las estructuras, al menos del PRI y del PAN (por lo pronto no hay más), con miras al 2015. Y la diferencia, vista sin apasionamientos, es palpable y aleccionante.

Los integrantes del PAN, a pesar de la división por apetitos de poder que existe a su interior, pusieron en marcha un programa de rescate de comisarías y comunidades rurales, asimismo jornadas de atención a la ciudadanía, sin discursos, sin grandes movilizaciones, sólo con la voluntad del tejido directivo que preside el joven Emmanuel López Medrano, y de militantes, quienes, cada fin de semana se trasladan a los pueblos olvidados de Cajeme, rehabilitan canchas deportivas, limpian escuelas, pintan muros vandalizados; y las familias, sin ser activos azules, ven con buenos ojos esa labor y se suman al trabajo comunitario.

Ayer mismo, David Figueroa, aspirante a la candidatura por Sonora, se reunió con integrantes de la directiva azul cajemense, asimismo con militantes, señalando que el municipio será clave para ganar o perder la gubernatura, por ello llamó a los asistentes a fortalecer sus valores, a defender su dignidad partidaria y a exigir se les tome en cuenta en la designación de candidatos, sin imposiciones, sin autoritarismos, porque el partido, dijo, no tiene propietarios.

El sábado próximo, desde las 8:00 horas, tendrá efecto en la colonia Beltrones, el programa “Invasión azul”, con servicios médicos, jurídicos, odontológicos, entre otros.

Y por otro lado, los ínclitos revolucionarios del PRI, convocan a foros en salones refrigerados, donde los protagonistas son, precisamente, quienes aspiran a nuevos cargos de elección popular, y no otorgan nada a favor de los asentamientos de sus invitados, a los que solamente entregan discursos, pero no alocuciones constructivas, no proyectos valiosos de bien común, sino palabras con raíces de odio dejando claro el linchamiento contra sus adversarios políticos.

Por supuesto que en un municipio permeado por la violencia generada desde la raíz del crimen organizado, o los hechos que se circunscriben al nivel de delitos comunes, esas demostraciones agresivas tienden a exacerbar odios, porque son propiciadas por los guías políticos y sociales de la comunidad, cuyos ejemplos, algunos ciudadanos pudieran considerar que deben ser dignos de imitarse, pero afortunadamente no son muchas las personas que piensan así.

Ahí van, pues, con las armas verbales desenfundadas, el batallón de precandidatos rojos, construyendo el camino de nuevos cargos de elección popular, pero sin dejar en la conciencia de los ciudadanos lo que éstos quieren escuchar: Más empleos, mejores salarios, alternativas de educación para niños y jóvenes, servicios públicos eficientes, campos deportivos dignos, promoción sin límites de la cultura y el deporte, tolerancia cero a la delincuencia, y políticos comprometidos con su tiempo y sus comunidades.

Pero, desgraciadamente, no es así.

Le saludo, lector.