Vertiente

Claudia Pavlovich va por los corruptos; en el seno de la Conago, dejó claro y porqué no le temblará su mano de mujer para castigar a quienes, desde la administración de Padrés, le fallaron a los sonorenses

El escepticismo, que se colaba como humo en la conciencia de los sonorenses, comienza a disiparse.

Es que el agravio de corrupción ejercido por la administración de Guillermo Padrés, la que abrió un tajo en el pecho de Sonora, no solamente para dividirlo en sur y norte, sino también para saquear la heredad común de las familias, parece que tendrá castigo.

Los ciudadanos tienen tatuado en su inteligencia, el compromiso reiterado de la gobernadora Claudia Pavlovich desde que recorría la Entidad como candidata. Luego, su reafirmación sólida durante su memorable discurso del 13 de septiembre en el CUM de Hermosillo, centrado en la búsqueda de unidad y justicia para sus gobernados sin distingo; y ahora, con la confirmación de su voluntad de castigar a los corruptos sin que le tiemble la mano, hecha desde el seno de la Conferencia Nacional de Gobernadores –Conago-.

En dicha reunión, que tuvo efecto en Toluca, el viernes anterior, los integrantes de la Conago firmaron un acuerdo de colaboración en materia de transparencia y rendición de cuentas con la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación. Ahí, Claudia Pavlovich gravó en la mente de los políticos, un compromiso relevante:

“En mi Estado, yo he mostrado la Fiscalía Especializada Anticorrupción para castigar los actos de corrupción de quienes, durante la administración anterior, les fallaron a los sonorenses, porque, lamentablemente, le fallaron a los sonorenses”. Y, reafirmó: “Pero también esta misma Fiscalía será un instrumento para sancionar a quienes, bajo mi Gobierno, se equivoquen y no entiendan que la corrupción es inadmisible”.

Dejó claras sus palabras, sus decisiones y su personalidad, la gobernadora ante sus homólogos y ante la sociedad en general, especialmente la sonorense, más cuando expresó que desde su condición de mujer, de madre de familia, de esposa, no le temblará la mano para castigar a los corruptos, habiendo citado ya a ex funcionarios de primer nivel de la administración padrecista, quienes comienzan a responder por sus actos.

Y, la premisa mayor, la que está en el sentimiento y la inteligencia de las familias sonorenses, sus sectores, sus instituciones, es que el compromiso de Claudia es irrenunciable, porque lo ha expresado varias veces. Pero, además, le está dando cumplimiento al axioma de que el movimiento se demuestra andando, al crear la Fiscalía Anticorrupción que está en manos de un sonorense de hierro –Odracir Espinoza Valdez-, y al confiar la Contraloría General del Estado a otro coterráneo del sur, Miguel Ángel Murillo Aispuro; faltando, ahora, los juicios penales contra los indiciados, en cuyo listado destacan Guillermo Padrés, Teresa Lizárraga, Roberto Romero, Jorge Morales, Bernardo Campillo, Mario Cuén, Héctor Ortiz, Carlos Villalobos, Javier Alcaraz, César Bleizzefer, entre varios más, incluyendo a algunos que hoy se sienten protegidos con el fuero de legisladores locales.

Claudia tiene claro que no le puede fallar a su palabra y a los sonorenses, porque la historia es implacable a la hora de juzgar.

Le saludo, lector.