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Vertiente

Murió José Escobar Zavala.- Más de 60 años en el periodismo sonorense.- Fue Cronista de la Ciudad y supo, desde su oficio de reportero, darle cauce y luz al alma de Cajeme, su historia y su presente.- Descansa en paz, Amigo

Hoy, doblan las campanas por uno de los nuestros.

Por José Escobar Zavala, hombre de tinta y de papel, con raíces profundas en el periodismo, vocación indeclinable que llevó con dignidad desde el alto grado de reportero, nivel donde ubicaba con orgullo su quehacer dentro de la gama de la información.

La madrugada del jueves –ayer-, Pepe trascendió distancias con libreta y lápiz en mano, disponiéndose a poner no el punto final de su vida y su carrera, sino el principio de su leyenda espléndida y generosa que, sin duda, se convierte en un legado para quienes formamos parte de esta gran familia de comunicadores, especialmente para las nuevas generaciones.

Cierto, mi amigo Pepe se proclamaba orgulloso de haber nacido en Cajeme, un 7 de diciembre de 1930, cuando la comunidad apenas había cumplido tres años de haber logrado categoría de Municipio.

Y a ese Cajeme esforzado y progresista le entregó su pasión por el periodismo, actividad en la que se había iniciado como redactor deportivo en La Afición de la Ciudad de México.

Su trayectoria en la comunidad fue consistente. Conoció y trató a quienes tomaban el pulso de la ciudad, del estado y del país, desde el Heraldo del Yaqui, Diario del Yaqui, Ultima Hora, publicaciones dirigidas por don Manuel J. Zavala, don Jesús Corral Ruiz y Heriberto Salazar, respectivamente.

Una visionaria generación de periodistas pasó por sus manos en la subdirección del Diario. No escatimó, junto con Corral Ruiz, Bartolomé Delgado de León, Carlos Moncada, sus enseñanzas y consejos. La definición de las notas. Sus entradas y el ajuste de los titulares o cabezas con sus respectivas bajadas.

Ahí estaba Pepe, como el maestro que fue, mostrando los caminos simplificados y correctos de la redacción a alumnos como Pedro y Gilberto Márquez, Ismael Montaño, Salomón Hamed, Tere Gil, entre muchos nombres de quienes han dejado huella en el periodismo.

Pepe tuvo el privilegio de reconciliar, en marzo de 1974, estando al frente del Diario, a Bartolomé Delgado de León y a don Jesús Corral Ruiz, quienes mantenían un distanciamiento desde 1958 en la época del “Contrerismo”.

Bartolomé, el espléndido cantor del Valle del Yaqui, volvía a escribir en el periódico de don Jesús, que fue su casa primigenia, por Pepe, aunque fugazmente, pues un 26 de septiembre de ese mismo año, murió…

Laboró como corresponsal de El Imparcial, fue director de Comunicación Social durante la administración municipal de Faustino Félix Escalante. Se incorporó a Tribuna, ya con el nombramiento de Cronista de la Ciudad, donde le dio vida a una columna singular que trataba las efemérides de la comunidad, su alma, su memoria guardada en calles y edificios, y esencialmente en la sensibilidad y el corazón de su gente, la de ayer, la que supo construirla con sus manos…

Existe un libro que contiene el rescate que Escobar Zavala logró como cronista y guardián de la memoria de su pueblo, y que la Agrupación para las Bellas Artes, le publicó: Glosas de Cajeme, donde vibra el corazón agradecido de un cajemense que supo honrar a su terruño.

Pepe fue merecedor, además del cariño y respeto de sus compañeros y de los habitantes del Municipio, de la presea Ciudadano Distinguido; y apenas el año anterior, el alcalde Faustino Félix Chávez le entregó a nombre de la Asociación de Periodistas del Valle del Yaqui, un galardón por su trayectoria periodística.

Mi abrazo emocionado para Martha Alicia, su esposa. Sus hijos Martha Hortensia, José Arturo, José Jorge, Diana Lourdes, Carmen Aída, Laura Euty.

Descansa en paz, Amigo…