Vertiente

La clase política en Cajeme no duerme, porque apenas se dispone el alcalde Rogelio Díaz Brown a rendir su segundo informe de Gobierno, y en los partidos se mueven con insistencia quienes aspiran a relevarlo en el 2015

Apenas se dispone a ofrecer su segundo informe de Gobierno el alcalde Rogelio Díaz Brown, y ya comienzan a tejerse, entre los diferentes partidos, las alternativas de quienes aspiran a relevarlo en el 2015.

Los políticos, y más los grupos de poder que son parte de esas estructuras, no duermen; son ellos los que deslizan perfiles, pretendiendo darle poco a poco forma a los acontecimientos electorales, buscando ganar terreno, sembrando la idea de que solamente tienen derecho y alternativas de participar aquellos cuyos nombres se repiten y repiten en el campo de las oportunidades.

En el PRI, es notorio como fuertes segmentos de su estructura territorial dan por hecho que el próximo aspirante a la alcaldía será el actual diputado federal Faustino Félix Chávez (quien por cierto, el sábado próximo rendirá cuentas de su labor legislativa). Pero también, hay quienes trabajan con insistencia las posibilidades de que el diputado local Abel Murrieta Gutiérrez, pudiera estar en las boletas el año próximo.

Y en ese contexto y devenir de mesones internos y de aspiraciones individuales de militantes tricolores, se habla igualmente de Alfredo Carrasco Agramont, con el respaldo del voto verde; Abraham Montijo Cervantes, cuya labor legislativa ha sido consistente y sin protagonismos; escuchándose, con los nombres de Antonio Alvídrez Labrado, Sergio Gastélum Allard, Teresita Caraveo Galindo, Raúl Acosta Tapia, Juan Leyva Mendívil.

Curiosamente, en el PAN sucede lo mismo. Hay militantes supuestamente impulsados por la cúpula azul, como Luis Alberto Plascencia Osuna y Gustavo Almada Bórquez, cuya huella social es difundida profusamente por comentaristas y columnistas de medios electrónicos e impresos, aunque dentro de las filas del mismo partido están otros activos que esperan el momento de las convocatorias y los tiempos, como Rodrigo Ramírez y Fructuoso Méndez, aunque se dice que en el tejido donde se toman las decisiones del partidarias, no habrá llamamiento a la militancia, o esta vendrá planchada, para favorecer, definitivamente, a Plascencia Osuna o Almada Bórquez, aunque en el PRI, sus estrategas comentan en corto que al único posible candidato al que temerían sería Jesús Félix Holguín. 

En el PRD, sus cuadros más legítimos han quemado su pólvora en varias ocasiones, enfrentándose a verdaderas aplanadoras electorales, sin más armas que sus discursos y anhelos de servirle al municipio, como ha sucedido con Ascensión López Durán; pero también, el Sol Azteca sufrió la desilusión de los candidatos ciudadanos, porque Irene Manzo no les resultó el fenómeno que esperaban, por dos ocasiones. ¿Querrá venirse René Noriega, de nueva cuenta como candidato, o bien buscarán alianza con otros partidos de izquierda para salir de la medianía en que los ha sumido el fenómeno bipartidista que prevalece (PRI, PAN) y que se sustenta en el poder económico?

Lo más cierto del devenir político-electoral de Cajeme, es que los partidos han descuidado la formación de cuadros, definición de nuevos líderes, trabajo consistente y firme hacia la sociedad, y los nombres se repiten, y si no se repiten se sustentan en sentimientos que están más allá de la política, es decir, de los intereses y compadrazgos, provocando con ello desilusión entre los votantes, como ya se vio en el fracasado proceso extraordinario por el Distrito XVII, cuya demarcación sólo tiene representante popular en teoría.

Falta un año para que Díaz Brown concluya con el mandato constitucional, y ya hay quienes, desde ahora, comienzan a medir distancias y calcular posibilidades…

Le saludo, lector.