Vertiente

Nada aún sobre candidaturas.- Hasta el momento, salvo Morena, se perciben aproximaciones.- Meade, Osorio, Nuño, Narro, las piezas de Peña Nieto.- En Cajeme, si no corrige rumbo el PAN, podrían ir por la alcaldía PRI, MC e independientes

Nada está escrito aún sobre el horizonte de candidaturas en el país, y por supuesto en entidades y municipios.

Lo que se maneja en la relatoría política, son, hasta el momento, aproximaciones, con la excepción de Morena, organismo que tiene reservado ese espacio de lucha electoral para Andrés Manuel López Obrador.

El PRI asoma, con estrategia de telenovela, los perfiles de sus primeros actores; sin dejar de preocuparse por la intromisión persistente de una mujer, una sola, Ivonne Ortega, quien no ceja en su empeño de exigir piso parejo para la entrega de bandera al representante del tricolor en la contienda que ya está a la vuelta de las pasiones y de compromisos políticos, económicos, pasados, presentes y futuros.

Ahí, persisten los nombres de José Antonio Meade, Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, José Robles. Y, por supuesto, sus posibilidades hacia la candidatura no dependen de la aceptación que tengan entre la militancia priísta o entre la sociedad civil, sino de las condiciones objetivas y subjetivas que la administración de Enrique Peña Nieto, sus compromisos internos y externos, requiera.

Y esto, no sólo para protegerlo de las acechanzas del camino en su retiro, sino de darle continuidad a reformas, pactos, convenios, acuerdos generados en el transcurso de seis años. Por supuesto no todos transparentes y a la vista de los mexicanos, sino opacos, cuestionables y ocultos algunos por el humo de las conveniencias, como la Casa Blanca, Oldebrecht, Pemex (su sindicato y sus “tienditas de huachicol”), Ayotzinapa, la sumisión ante Trump, la selectividad para enjuiciar ex gobernadores corruptos, entre una larga lista de agravios contra los mexicanos, que ya es parte del anecdotario popular.

En lo que se refiere al PAN, la estrategia inicialmente brillante de Ricardo Anaya Cortés, al darle vida a un frente con el PRD y MC, se le desmorona, porque no cumplió las expectativas de someterse al imperio de la ciudadanía; dando paso, evidentemente a intereses electorales y a caprichos y ambiciones de Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, generando un cisma al interior del PAN, con desbandada de militantes notables que ha permeado desde el vértice a la base, como se puede constatar en el caso de Sonora, terruño de uno de los artífices de dicho frente, el secretario general del blanquiazul, Damián Zepeda Vidales.

Se percibe que el frente no alcanzará los niveles para lo que fue concebido y que, finalmente, los grandes contendientes por el Gobierno de la República serán PRI y Morena, y en una tercera pista de la batalla, la barca capitaneada por Ricardo Anaya, y los Independientes…

Observando la situación de Cajeme, donde existe un inusitado interés de grupos y partidos por la alcaldía, igualmente nada está escrito. Y de surgir arreglos políticos, nadie deberá extrañarse que el candidato del PRI surja de entre dos mujeres, Denisse Navarro y Anabel Acosta; pero también sin soslayar las posibilidades de Emeterio Ochoa, Armando Alcalá, Raúl Ayala, Abel Murrieta y Omar Guillén…

Remarca su paso desde MC, Gustavo Almada, a quien, en lugar de favorecerlo la posibilidad de que su partido se integre a un frente con el PAN y PRD, le restaría fortaleza, por la cero aportación perredista y a los enconos no superados al interior del PAN.

El PAN, acusa un declive desfavorable debido a los problemas internos y externos creados por Ricardo Anaya y Damián Zepeda, los que, indudablemente golpean a Sonora y a Cajeme, aunado a la heredad negra, por nadie olvidada, de Guillermo Padrés.

A esto se le suma que sus dirigentes aunque han podido, no han querido conformar una verdadera vanguardia que los haga llegar al 2018 fortalecidos.

Debido a ambiciones de grupos estatales y locales, cierran los ojos ante los verdaderos liderazgos que tienen a su interior, como es el caso de Andrés Salas, a quien han intentado quebrantar con la búsqueda de aspirantes sin pena ni gloria, como sucedió con Julio Cibrián, René Arturo Rodríguez, Julio César Pablos y hasta el presidente del comité municipal Rafael Delgadillo; sin que ninguno de ellos satisfaga las necesidades del partido azul.

Esto les ha provocado pérdida de tiempo en experimentos, cuando ya deberían estar consolidados como una fuerza singular al interior y al exterior.

Pero lo más grave, esas tentativas están dividiendo a la militancia panista y generando desgaste de credibilidad entre la sociedad civil, detalle que no perciben sus líderes pero que sí es palpable desde otros escenarios.

De no aceptar el PAN sus actos fallidos y corregir rumbo, en Cajeme podría configurarse la lucha por la alcaldía ya no como ha sido tradicional entre rojos y azules, sino ahora entre PRI, MC y los Independientes…

Le saludo, lector.