Vertiente

Los ideales del Machi López, permanecen vivos.- Lo dijeron su hija, Anita López; la regidora Gabriela Martínez y Bernabé Arana, durante el acto recordatorio del Mártir del Agrarismo.- Destapa el PRI a José Antonio Meade

Los ideales del Machi López, permanecen vivos. No pudieron matarlos las balas que acabaron con la vida del inolvidable líder campesino, quien se convirtió en Conciencia Agraria del Valle del Yaqui.

Anita López Rodríguez, catedrática de la Universidad de Chapingo, combativa luchadora social, expresó ayer lo anterior, durante su intervención en el acto de exaltación a la memoria de su padre, Maximiliano R. López.

Manifestó que el ataque cobarde, la noche neblinosa del 26 de noviembre de 1953, a la puerta de su casa, por la calle Coahuila al sur, cuando ella contaba con 13 años de edad, fue la respuesta extrema de quienes sopesaban cómo, desde el Valle del Yaqui, crecía y se fortalecía la espiga vigorosa del socialismo, con una toma amplia de conciencia por parte de los ejidatarios y sus familias, apoyados por el gobierno de Tata Lázaro.

La ceremonia propiciada por el Ayuntamiento de Cajeme a través de Acción Cívica, tuvo efecto en el Centro de Usos Múltiples de la colonia que lleva el nombre del inolvidable promotor rural, fundador de los Sindicatos Agrarios que fueron sustento organizativo para el reparto de tierras expropiadas a latifundistas, realizado por el cardenismo en octubre de 1937.

Esos sindicatos -expuso Anita-, después se ampliaron para unificar la fortaleza de los obreros con los campesinos, contando con el respaldo de Vicente Lombardo Toledano, Jacinto López, Ramón Danzós Palomino, Bernabé Arana León, surgiendo la Unión de Obreros y Campesinos de México (UGOCM).

En el acto solidario, participaron como oradores la regidora del Ayuntamiento Gabriela Martínez, quien recorrió el amplio trazado del Machi, y denunció las injusticias actuales contra las familias, las mujeres y los jóvenes. Asimismo, Bernabé Arana Rodríguez, forjando puntual analogía de la historia del país con los tiempos de represión y violencia oficial que le tocó vivir al Machi, y luchar para cambiarlos. Lo que le costó la vida, como a Zapata, a Villa, a Jaramillo…

Presentes en el ceremonial, acompañando a las hijas del Machi, Ana María y Evangelina López Rodríguez, el mayor de infantería Javier Espinoza, representando al 60 Batallón de Infantería; el subdirector de Educación Municipal, Irineo Valenzuela; el director de la escuela primaria Niños Héroes, Alejo Aragón, cuya escolta ofició los honores a la Bandera; el secretario general de Morena, Fernando González…

Y, ayer, se hizo oficial lo que era una crónica largamente anunciada, con la que se pretendía dar un toque de emotividad psicológica, encaminada a concentrar los reflectores en las siglas del PRI y su estructura: el destape de José Antonio Meade.

Esa parafernalia estuvo encaminada a recuperar, en algo, la confianza que la sociedad civil le viene negando al PRI, sobre todo en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Funciona ya la maquinaria del tricolor, lo que pronto se verá en Estados y Municipios, dando clara muestra de la organización y dominio estructural del viejo partido.

Cierto, se trata del destape de un precandidato, quien luego de solicitar su registro ante las autoridades electorales, asumiendo los tiempos del calendario respectivo, abrirá precampaña y luego campaña, para someterse el ritual aprobatorio o reprobatorio de los votos, el 1 de julio del 2018.  

Pero, inexorablemente, la gran prueba de fuego en las urnas el año próximo, no será para José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y los demás aspirantes que surjan del torbellino de pasiones e intereses en que se convierte la práctica política en México, sino para la ciudadanía: la que enfrentará por cuarta ocasión en pleno siglo XXI, la alternativa de cambiar y lograr la justicia social, o continuar como si nada hubiese sucedido.

Mentiras, pues. No está en manos de la clase política, de los partidos y sus candidatos, dar el paso que el país supuestamente reclama, sino de la gente, de los dueños de los votos, quienes son derrotados fatalmente por sus mismas conciencias, sus intereses, y hasta por la venta barata, en muchos casos, de sus voluntades, a la hora de cruzar boletas.

¿El 1 de julio del 2018, será diferente?

Ver para creer.

Le saludo, lector.