Vertiente

Andrés Salas y su convocatoria.- Fue él, quien reunió tanta gente en su posada, no el PAN, no los líderes de un partido en proceso de división.- Se percibe: la lucha por Cajeme será entre PRI, PAN si no se coaliga, y el independiente Rodrigo Bours

Sin duda que tiene arrastre popular, Andrés Salas Sánchez. Lo demostró nuevamente ayer, con la tradicional posada popular que viene realizando desde hace diez años, como una forma de agradecimiento hacia el entorno familiar comunitario que le brinda aprecio.

Y, debo decirlo, es Andrés, su carisma, su trato cordial el que reúne a tanta gente, no la marca partidaria -actualmente en vías de división-, que en lugar de hacerle un bien le resta posibilidades en sus legítimos anhelos políticos.

Se evidencian las ambiciones enfermizas de uno de los grupos predominantes al interior del blanquiazul, cuyos integrantes, se lanzan con actitudes de odio e ingratitud contra sus mismos correligionarios.

Pero, asómbrese, esa guerra intestina es para proteger a otros partidos, construyendo barreras y senderos torcidos, menospreciando la inteligencia de la ciudadanía libre, propietaria de los votos, la que no está bajo su control y que detecta, puntualmente, las maniobras confabuladas que ejecutan.

La posada de ayer por la tarde en la calle Juárez al sur, del antiguo Plano Oriente, a la que asistí, fue una demostración de la siembra social y humana de Andrés Salas, quien sin palabras -con hechos-, está demostrándole a las siglas, los líderes y las tribus del PAN, que es un proyecto al que no han sabido valorar y pretenden desecharlo por una alianza.

Junto con Andrés, estuvo presente el alcalde de Nogales, Cuauhtémoc Galindo, quien busca la candidatura por el Senado, y aunque sabe que las cúpulas azules impulsan a Ramón Corral Ávila, toma las cosas con filosofía y dice que para él nada ha sido fácil en política, “siempre he tenido contrapartes”. Y,  cierto, ha podido salir adelante…

Lo he expresado en otras ocasiones. La lucha por la alcaldía de Cajeme será muy concurrida, con varios candidatos. Pero la contienda efectiva será entre el candidato o candidata del PRI, el abanderado del PAN (si no hipoteca su nivel de segunda fuerza electoral); y uno de los postulantes independientes, concretamente Rodrigo Bours. Y en un cuarto lugar, el pretenso de MC.

Aunque no se debe descartar a Morena, que podría ser beneficiaria de la ola que esperan provoque AMLO; de tal manera que alguno de sus aspirantes, Sergio Mariscal, Rosendo Arrayales, Omar Serna, podrían dar la sorpresa.

El PRI, tiene, como nunca, activos de donde escoger, y ante el reacomodo de fuerzas, donde se requerirán candidatos generadores de votos que apuntalen a José Antonio Meade, se fortalecen Emeterio Ochoa, Denisse Navarro, Abel Murrieta, Omar Guillén, y se mencionan las posibilidades de Juan Leyva, como una carta capaz de marcar el equilibrio de la madurez, en un panorama priísta estatal cuajado de juventud…

Le saludo, lector.