Vertiente

Una oración y una crónica emocionada, para recordar al maestro del periodismo Jesús Corral Ruiz, a 24 años de su muerte.- Dispuso, para los poetas y cantores de mi generación, una barca literaria para navegar la luz…

Recuerdo, ahora, que la poesía era alimento y bebida común, para Jesús Antonio Salgado, Rigoberto Badilla, Alejandro Mungarro, José Manuel Franco, Eloísa Icedo, María Constanza, Haydée León, Horacio Soto, Luciano, todos integrantes de la parcela literaria que había dispuesto en su Diario, para la gente que construía con la palabra horizontes legítimos, don Jesús Corral Ruiz.

Salgado, espléndido declamador, desgranaba versos sobre el ambiente aromado por la amistad y el vino, de Jaime Sabines, uno de los autores preferidos del maestro, cuya antología “Nuevo recuento de poemas”, siempre tenía sobre su escritorio, regalo de Mungarro Daniels.

“Los amorosos callan./ El amor es el silencio más fino,/ el más tembloroso, el más insoportable./ Los amorosos buscan,/ los amorosos son los que abandonan,/ son los que cambian, los que olvidan./ Su corazón les dice que nunca han de encontrar,/ no encuentran, buscan…”.

Y se alternaban, en una bohemia maravillosa, el poema y el bolero fino, que brotaba de la voz y la guitarra de Joaquín Verdugo, de Horacio Soto, de Francisco Moreno Apodaca, del Chacho Barreras, de María Constanza, de Antonio Fonseca…

Era, don Jesús, un líder natural. Se convertía en centro de las reuniones, por su plática, sus anécdotas, sus experiencias periodísticas, las que mi generación absorbía, no solamente en las tertulias, sino también en la Sala de Redacción del Diario, donde cada día había una enseñanza de su parte para los reporteros, editorialistas, fotógrafos, colaboradores.

Y me viene a la memoria, aunque no lo viví y que es parte del anecdotario popular, el diálogo contado por Pepe Escobar, que don Jesús tuvo, alguna vez, con Carlos Moncada, cuando éste se iniciaba como reportero, hace varias décadas.

Carlos estaba asignado a las fuentes del Ayuntamiento de Cajeme, y hacía semanas que no generaba información de esa estructura oficial.

-Oiga, Carlos, no ha traído usted notas de los funcionarios municipales.

-Es que no quieren hacer declaraciones, don Jesús.

-Mire, un buen reportero hace hablar hasta a las estatuas.

-Y Carlos, mi admirado amigo de siempre, no solamente se convirtió en un notable periodista, sino en prolífico escritor, quien años después -1974-, publicó un estupendo libro titulado “El México de acá visto desde el más allá”, donde entrevista a estatuas de prohombres de la filosofía, literatura, ciencia, música, pintura, política, adecuando las preguntas a respuestas que prevalecen en los textos y pensamientos luminosos de quienes son parte de la heredad universal.

El pasado día 3 se cumplieron 24 años de la muerte de mi maestro y amigo, Jesús Corral Ruiz. Del periodista, del ser humano, del hombre visionario, que siendo un joven de 23 años, tuvo la virtud y la magia de construir esa barca de letras, ideas e información, que el pasado 9 de abril pudo llegar, aún con sus banderas originales, a los 75 años de vida y de luz…

Le saludo, lector.