Vertiente

Diciembre y sus contrastes.- Cada vez que se acerca la entrada de un nuevo año, se extiende, con sus nubarrones, la incertidumbre.- 88.36 pesos, el salario mínimo, cuando la canasta básica se adquiere con 94

Entra diciembre, y con él la incertidumbre de las familias de la clase trabajadora. Aquellas que no sienten en sus manos y en sus mesas, el progreso que exaltan los políticos en sus discursos.

Como siempre, cada vez que se acerca la entrada de un nuevo año, se extienden los nubarrones de la incertidumbre. No solamente entre la clase trabajadora y sus familias, sino también en el tejido de la micro, pequeña y mediana empresa.

La experiencia les dice a obreros, comerciantes, industriales, profesionistas de diferentes disciplinas, que al pisar el umbral de los 365 días venideros, deberán enfrentarse con más impuestos, incrementos en los ya existentes y una despiadada escalada de precios en básicos, cuyo reetiqueteo se inicia en diciembre.

Tiangueros de Cajeme manifiestan su temor de que les incrementen los impuestos, lo que representaría un duro golpe para ellos -comerciantes mínimos que se autoemplean-, porque al pertenecer a las filas de la tercera edad la gran mayoría, no podrían encontrar trabajo fijo, y el único camino que les dejarían sería sumarse a la informalidad.

Me dice lideres obreros, que los Gobiernos, cuando ajustan sus paquetes económicos y definen nuevos impuestos o cobros por servicios, no toman en cuenta que la afectación es integral, porque si se trata de combustibles, electricidad, reemplacamiento, costo de licencias para conducir, casetas de peaje, por ejemplo, quienes salen más perjudicados son los consumidores finales de básicos, ropa, calzado, electrodomésticos, ya que los sectores empresariales nunca pierden y repercuten en sus productos, mercancías y servicios que ofertan, los gravámenes que les imponen.

Nadie quiere perder, pues. Y ciertamente, no se desgastan los niveles de Gobierno, porque continúan su ritmo de actividades y programas proyectados. Con estructuras de alta burocracia despiadadamente obesas. Y en el caso del sector empresarial tampoco absorben pérdidas. Resultando sacrificados, como siempre, los trabajadores y sus familias, castigados inexorablemente con incrementos salariales infamantes (entró en vigor a partir del 1 de diciembre un aumento de 4 pesos, es decir, 88.36 pesos, cuando la canasta básica se adquiere con 94, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social –Coneval-; no obstante, el presidente Enrique Peña Nieto, exclamó, jubiloso, que no se trataba de un ajuste menor), además de cargar sobre sus hombros la falta de visión justiciera de los Gobiernos y sus instituciones, derramando subsidios para que los políticos enfrenten precampañas y campañas, fortaleciendo sueldos de ministros y magistrados, aguinaldos para legisladores, pensiones exorbitantes y de por vida a ex presidentes de la República; aunado a la ambición de los altos y selectivos sectores empresariales, capitanes del dinero que nunca pierden y se constituyen en factor decisivo en el organigrama de la República.

Entra diciembre, pues, y con este mes de luces multicolores y villancicos, los mismos nubarrones de incertidumbre para los mexicanos…

Le saludo, lector.