Vertiente

El voto, sí puede cambiar horizontes.- Se ha demostrado en varios procesos federales y locales.- ¿Cuál será el comportamiento de la sociedad civil en la jornada electiva que asoma en los umbrales de México, Sonora, Cajeme?

He cubierto muchas campañas electorales, como el reportero que soy.

He sido testigo del desarrollo político del País, de la Entidad y por supuesto de la comunidad; con las encrucijadas, desaseos, fraudes, casillas reventadas, contubernios vergonzantes de partidos políticos y sus prohombres, incluyendo la proclividad en el pasado, del otrora Registro Electoral.

Hoy, estamos en el umbral de un importante proceso federal y local. Hay tres fuerzas que participan en tan singular lucha, que debería ser cívica: los partidos con sus grupos de poder. Asimismo, la segunda vía representada por candidatos independientes, símbolo del rechazo a la partidocracia y su pasado y presente lleno de quebrantos y fallas. Y la fuerza principal, la que debiera estar por arriba de las dos anteriores atendiéndose los valores de la democracia y respetando su capacidad de cambiar no sólo el rumbo de elecciones, sino de la historia misma, pero que, a través del tiempo, ha sido doblegada en múltiples ocasiones aplastando su poderío.

Esas estrategias perversas se ejercen con sometimientos cíclicos por medio de ofertas encaminadas a que el elector anteponga la madurez y razonamiento de su voto, por circunstancias y necesidades económicas que le aquejan como una pandemia.

Aunque existen antecedentes de que también, la estructura dimensional de los votantes, desdeñando dádivas pasajeras, han mostrado su legítima rebeldía y sed de justicia social, marcando verdaderos hitos en las jornadas edilicias; o bien, castigando a la clase política con la indiferencia del abstencionismo.

Estas premisas indican, pues, que la sociedad civil cuando se lo propone, es capaz de definir el rumbo de lo que dicta su conciencia colectiva y solidaria.

Lo ha demostrado en muchas elecciones, a pesar de contratiempos, violencia, fuerzas desatadas en su contra, incluyendo la conculcación de su sufragio; y no obstante el despojo de sus triunfos, deja la espada de su honor plural, clavada sobre el campo de batalla.

¿Cuál será el comportamiento libre, inteligente, comprometido con sus raíces, en este proceso que ya asoma con precampañas en México, Sonora, Cajeme de ese partido real pero también subjetivo, que no tiene registro ante el INE, sólo el acta de identidad de la credencial de elector de sus militantes, y que lleva por siglas seis letras, tres consonantes y tres vocales: Pueblo.

Le saludo, lector.