Vertiente

No está utilizando a sus mejores hombres y mujeres el PRI.- En el caso de fórmula para el Senado se le complican las cosas.- Y aunque se mantenga a Sylvana y al Maloro, éste no tiene la simpatía de miles de votantes en el Valle del Yaqui

No está utilizando a sus mejores hombres y mujeres, el PRI en Sonora.

En el caso de la designación de fórmula para el Senado, se le están complicando las estrategias, no a Gilberto Gutiérrez Sánchez, dirigente estatal, sino a la estructura nacional, al precandidato a la presidencia de la República y a los notables con capacidad de opinión.

Es decir, quien tenía –y tiene- el pulso estricto de lo que su partido necesita para el proceso que está en marcha, es Gutiérrez Sánchez, pero todo indica que no le pidieron opinión y si se la solicitaron la echaron por la borda aquellos que desde atrás de los escritorios, sin conocer el campo de batalla y a su ejército, definen estrategias, enviando a los combatientes más débiles a la captación de votos para ellos como abanderados  y, por supuesto, para el ciudadano José Antonio Meade.

Por lo pronto, las circunstancias y las decisiones carentes de horizonte y de audacia de quienes mueven el ajedrez para entronizar candidatos a la Cámara Alta, están facilitándole la travesía electoral a otros partidos como Morena y como el PAN, quienes conjugarán alternativas combinadas de madurez y trayectoria, lo que podría reventar las aspiraciones de Sylvana Beltrones y del Maloro Acosta (si es que no le hace un hueco al binomio Antonio Astiazarán), porque, por ejemplo, en el sur de Sonora el ex alcalde de Hermosillo no es bien visto por los sectores productivos y la sociedad en general, como consecuencia del apoyo que brindó desde siempre al Acueducto Independencia, alzando la voz para gritar “Sí al Novillo”.

Olvidan, pues, quienes manejan los hilos de la política en el PRI, que esta región influye decididamente en las decisiones electorales de la Entidad, como sucedió con la jornada del 2015, cuando el voto del sur, y esencialmente del Valle del Yaqui, construyó un puente para que Claudia Pavlovich entrara a despachar sin problemas a Palacio de Comonfort y Paliza.

¿Quién puede asegurar que no habrá cobro de facturas contra El Maloro, las que también repercutirán en las aspiraciones de Sylvana, con todo y su ilustre apellido,  considerando que en la región, ella, no ha trabajado a ras de tierra y por ende, no ha sembrado la semilla del acercamiento con la sociedad civil?

Las premisas eran muy claras: colocar al lado de Sylvana no a alguien con una carta de recomendación bajo el brazo, sino al más probado en las luchas electorales, capaz de generar votos para la hija de Manlio, para el ciudadano Meade y para él mismo. Pero, indudablemente en el PRI no existe la lógica y menos el sentido común, sino el equilibrio forzado de las conveniencias, del acomodo de piezas que satisfagan a los propietarios en turno del tricolor, aquellos que si se equivocan, no importa porque vuelven a mandar…

¿O quizás, los designios marcados, aunque erróneos, conllevan a un propósito previamente concertado entre los grupos de poder, no solamente del Revolucionario Institucional, sino entre los demás institutos…?

Quién sabe. La política como se practica en el país y en Sonora, es impredecible…

Le saludo, lector.