Vertiente

Emeterio y Abel, en la balanza.- La convención de delegados del PRI, definirá quién será el candidato por Cajeme.- En la deliberación no cuenta el poderío de sus grupos y padrinos, sino su huella y siembra a favor del Municipio

Pondrán en la balanza partidaria su huella social y humana, sus hechos a favor de Cajeme, los priístas Emeterio Ochoa Bazúa y Abel Murrieta Gutiérrez.

Y serán, precisamente, esos valores que se concentran en su esencia ciudadana y política con la siembra del bien común, los que tomarán en cuenta los delgados priístas en su convención, para reflexionar y dar el fallo que les exige su partido, ungiendo candidato a la presidencia municipal, como lo establece la convocatoria respectiva.

Por supuesto que, atendiéndose la exposición de las bases del documento electivo interno del tricolor, en dicho proceso quedará sin efecto el poderío de los grupos que respalda a los contendientes, centrándose la observancia en el trazado real de los dos protagonistas, relativos a sus desempeños públicos en sus encargos como servidores públicos, como representantes populares; en sus acciones de gestoría y compromisos cumplidos con raigambre y solidaridad a favor de la comunidad que anhelan representar como probables alcaldes.

Cualesquiera de los dos, pues, que llegase a ser favorecido por el fallo de la próxima convención municipal priísta, tendrá que enfrentar otra realidad en la jornada electoral del 1 de julio, porque esta será muy concurrida y competida, donde habrá candidatos de primera línea, como el independiente Rodrigo Bours Castelo; el abanderado del Movimiento Naranja, Gustavo Almada Bórquez; y aquellos que surjan de Morena y del PAN.

La pregunta es: ¿Estarán preparados Emeterio y Abel para reconocer sus eventuales derrotas en el cónclave priísta, y decidirán sumar sus esfuerzos y activos políticos a favor del triunfador?

Pero, también: ¿Los grupos que los apadrinan, tendrán la suficiente madurez, disposición, humildad que se traduciría en grandeza, para aceptar los designios del órgano deliberativo de su partido, para no desenterrar el hacha de la guerra y pretender descarrilar la decisión tomada por la mayoría de delegados? Quizás, es la incertidumbre que mantiene inquieto a Gilberto Gutiérrez, el líder estatal del PRI.

Eso, está por verse.

Y, cualquiera que sea la respuesta, significará un paso definitorio para entrar, irrenunciablemente, a la microhistoria positiva o negativa de Cajeme.

Le saludo, lector.