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Vertiente

Carta del Rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra Liera.- Recuerda la siembra literaria, social y humana de su padre, el poeta Juan Eulogio Guerra Aguiluz, en Cajeme.- Pervive y vibra la poesía del Locho 

Recibí, el martes anterior, una carta del rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, hijo de mi entrañable amigo y compañero de letras, el legendario poeta sinaloense-sonorense Juan Eulogio Guerra Aguiluz, El Locho.

Y me envolvieron de golpe los recuerdos, matizados por los nombres de amigos, que en su mayoría, se marcharon dormidos buscando la eternidad.

Juan Eulogio el juglar, fue brillante defensor de los derechos sociales y humanos, combatiente singular en el manejo de la palabra, testigo implacable -como mucho de nosotros-, de una sociedad en decadencia.

Me dice en su misiva electrónica el Rector de la UAS, a quien conocí niño junto a su hermana Paty:

“Amigo Bernardo: Te saludo desde tierras sinaloenses, con el gusto y cariño que mi padre nos heredó hacia sus amigos. Siempre pregunto por los amigos del poeta, a quienes él admiró y compartió poesía, sueños y desvelos literarios y bohemios.

“Recuerdo a ti y a tu hermano Jesús Antonio Salgado, así como a Rafael López Parra y su periódico. Ramón Iñiguez (que me dicen acaba de fallecer), El Dr. Eustolio Del Río, el Dr. Juan Noriega, Rafael Ángel Rentería, el compadre Ignacio "Nacho" Gutiérrez, Antonio Castellanos Olmos, Alonso Vidal, Carlos Moncada, Abigael Bohórquez, Cesáreo Pándura, Francisco Romero Meneses, y por supuesto a ti, amigo Bernardo, de quien mi padre siempre se expresó con mucha admiración y futuro de tu poesía.

“Les envío mis recuerdos y añoranzas de mi tierra, de Ciudad Obregón donde tengo mucha familia, y donde están mis primeros años de vida. Un abrazo y me da mucho gusto saber de ti.

“Atte Juan Eulogio Guerra Liera. Culiacán de Rosales, Sinaloa”.

El Locho Guerra, hermano del inolvidable Profe Guerra (José Leovigildo Guerra Aguiluz), fue parte de un importante movimiento literario en Cajeme, denominado Círculo Cultural Ostimuri, que iniciaron y mantuvieron algún tiempo, ciudadanos como Bartolomé Delgado de León, Miguel Sainz López-Negrete, el Profe Guerra, Jorge Lara Castellanos, Carlos Moncada Ochoa, Jesús Corral Ruiz, Alberto Santana, Manuel Macías Parra, Héctor Navarrete Dondé, Jesús Grijalva, Manuel Burrola, Gabriel Amézaga, Jorge García Sánchez, entre varios personajes que aportaron su grano de luz en la construcción del andamiaje cultural del terruño.

A esa generación visionaria de soñadores con los pies bien puestos en el horizonte, perteneció Juan Eulogio, el autor de Cantos del Rumbo, de Vasos Comunicantes, ideales que retomamos en Cajeme un grupo de jóvenes que incursionábamos en las lides literarias como Jesús Antonio Salgado, Rigoberto Badilla, Daniel Delgado Saldívar, Carlos Verduzco Meza, Alejandro Mungarro, María Constanza, Mario Partida, quienes buscábamos que el agua de la poesía, la narrativa, la canción, siguiera su curso natural por los cauces del río Yaqui, donde lavábamos nuestros ojos para avizorar el futuro.

Juan Eulogio se marchó de Cajeme. Regresó a Sinaloa. Fue catedrático de la UAS, desarrolló una luminosa tarea literaria, organizando grupos, formando frentes donde la palabra sembraba sus verbos y adjetivos libertarios y llenos de belleza.

Y un 15 de mayo de 1982 –Día del Maestro-, como bien escribió alguna vez Esteban Zamora, “Juan Eulogio abrió la puerta de la noche y dio un paso hacia las estrellas. Ahora es dueño de la luz”.

Gracias Juan Eulogio Guerra Liera, Rector de la UAS, por abrir las compuertas del recuerdo. Por llenarme de lluvia y resolanas. Por poner a los amigos en el trazo singular del presente, significado de que estoy vivo.

Te abraza emocionado, tu amigo Bernardo.

Le saludo, lector.