Vertiente

Peligro de fragmentación del voto.- Se prevén elecciones muy concurridas en el 2018.- Tendrían ventaja, en ese sentido, los partidos con estructura y voto duro; a menos que surjan candidatos de mucho arrastre

Se percibe que las elecciones del 2018 serán muy concurridas, en todos sus ámbitos.

Por la Presidencia de la República, hasta el momento, se manejan muchos nombres, que, de ser avalados por sus partidos o por la alternativa independiente, se convertirá en un tropel de candidatos que levantarán polvo por los caminos de la patria, durante los 90 días de campaña que se extenderán a partir del 30 de marzo.

Pero antes, del 14 de diciembre próximo al 11 de febrero de 2018, tendrán efecto, también, las precampañas federales.

Aspiran a ser nominados para relevar a Enrique Peña Nieto en el timón de mando del país, Andrés Manuel López Obrador, único personaje con definición hasta el momento, al que sólo le falta el registro ante el INE. Ricardo Anaya Cortés, quien podría dinamitar sus puentes de no salir airoso en sus pretensiones al interior del Frente, donde tiene como contrapartes a Rafael Moreno Valle, Miguel Ángel Mancera, y Silvano Aureoles.

Asimismo conjugan el tejido de pretensos, José Antonio Meade, Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, José Narro, Ivonne Ortega, Margarita Zavala, Jaime Rodríguez El Bronco, Armando Ríos Piter, Pedro Ferriz de Con, entre 74 ciudadanos que buscan competir por el caudal independiente, de tal manera que el desenlace final, a la hora de imprimir las boletas del Instituto Nacional Electoral, será de pronóstico.

Abordando el caso Cajeme, viniendo de lo general a lo particular, tal parece que uno de los enunciados de los esotéricos –como es arriba es abajo-, alcanza dimensiones ciertas, porque en el municipio se están dando las condiciones para un proceso electivo por la alcaldía muy concurrido, como sucede por la Presidencia de la República.

Sopesando el entramado de pretendientes a figurar con sus respectivas planillas en las papeletas de elección el 1 de julio próximo, se comprueba que son numerosos, quizás como nunca.

Mire usted, comenzando por las damas: Denisse Navarro, Kiki Díaz Brown, Anabel Acosta, la compañera periodista Rosa Lilia Torres, Nydia Rascón, Abel Murrieta, Andrés Salas, Armando Alcalá, Sergio Mariscal, Rafael Delgadillo, Rosendo Arrayales, Gustavo Almada, Rodrigo Bours, Omar Serna, Fausto Flores, Mario Zamudio, Emeterio Ochoa, Omar Guillén, más los que surjan en el camino…

Por supuesto que, inicialmente, la designación de candidatos dependerá de los métodos internos aprobados por los partidos; y en el caso de quienes van por la vía independiente, del cumplimiento de las normas establecidas por el Instituto Estatal Electoral.

A partir de esos términos, ya con el registro del IEE en sus alforjas y manteniéndose vigilantes del piso parejo que el árbitro electoral está obligado a otorgar, todo dependerá, primordialmente,  del proyecto de Gobierno de los candidatos, aunado a sus capacidades de proyección y convencimiento para motivar a la ciudadanía, sacudirle sus incertidumbres, despertarla a la participación activa para que se convierta en parte de los cambios que Cajeme reclama y merece.

El peligro sería, si se registra una buena cantidad de demandantes al cargo de elección, que los votos se pulvericen y que dañen las posibilidades de triunfo de alguien que demuestre genio y capacidades, favoreciendo esa dispersión del voto, sin proponérselo, a grupos fuertes.

Ante esos imponderables, alcanzaría vigencia la axioma de divide y vencerás, y si más que dividir el proyecto oculto de algunos grupos es fragmentar, los resultados beneficiarían indudablemente a los partidos grandes, esencialmente los que poseen el capital semilla del voto duro…

Le saludo, lector.