En el principio fue la oscuridad, y la danza tradicional yaqui y mayo

IV Congreso CIESPCI 2017

Por Carlos Sánchez

La cultura del ritual. Bailar como una ofrenda. Manifestar con música el legado ancestral: tenábaris y colgantes, máscaras y violines, pascolas y venados, matachines que son coreografía y se manifiesta en la falda del Cerro de la Campana, ícono de la ciudad.

Maracas que marcan el ritmo y el golpe de los pies sobre el suelo, porque es festividad: de aquí somos, esta es nuestra tierra.

Yaquis y mayos, dos etnias sonorenses coinciden en el umbral de la antigua penitenciaría de Hermosillo, hoy Museo Regional de INAH.

Desde allí, en marco del IV Congreso Internacional Sobre Experiencias en la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, la manifestación para los visitantes, porque este Congreso lo construyen con su participación diversos países. Y los objetivos puntuales: generar un espacio para la reflexión y divulgación.

A manera de colofón, el cerrojo al final de la jornada inaugural del Congreso. La música y la danza. La inclusión del arte plástico que se enmarca en una exposición denominada En el principio fue la oscuridad. Mitos y tradición oral entre los pueblos originarios del noroeste: muestra etnográfica sobre la cosmovisión compartida en la región.

Esta muestra fue inaugurada ante la presencia de autoridades involucradas en la organización del Congreso, entre otros: Mario Ríos (delegado de INAH en Sinaloa), Margarita Velásquez Gutiérrez, (directora del Centro Regional de Investigación Multidisciplinaria de la UNAM), Mario Welfo Álvarez Beltrán (director de Instituto Sonorense de Cultura), María Elisa Velásquez (coordinadora nacional de antropología del Instituto Nacional de Antropología), José Antonio Cruz, coordinador general de la Coordinación Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Sonora), José Luis Perea González, (delegado del Centro INAH Sonora).

En su intervención, el director de Instituto Sonorense de Cultura, Mario Welfo Álvarez Beltrán, expuso: “Les platico que gracias al Programa Yoreme, conformado por el fondos entre Chihuahua, Sinaloa y Sonora, contamos con la participación directa de proyectos, ponencias, exposiciones, eventos culturales de comunidades indígenas de la región como el que se nos presenta en estas bellas instalaciones del Museo Regional de Sonora, una enramada de pascola”:

Posteriormente reiteró la invitación a los presentes para que continúen disfrutando de las jornadas del Congreso, las cuales concluyen el 11 de noviembre.

Por su parte, en mensaje de bienvenida el antropólogo José Luis Perea, destacó la importancia de este Congreso para que sirva de reflexión y como un punto de encuentro entre investigadores que vienen a compartir su experiencia que han construido desde sus campos de acción en diversas comunidades del país, y de América Latina y de otras partes del mundo.

“Muchas gracias -dijo-, por lo que representa que este Congreso sea un espacio de reflexión, encuentro e intercambio, pero también convivio, y en ello quisiera resaltar que este sea un espacio para identificar acciones de lo que representa la preservación de lo que llamamos patrimonio cultural e inmaterial. Toda esa serie de expresiones, de vivencias, de modos de pensar, hablar, de sentir”.