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Se cumplen 38 años de la matanza de San Ignacio Río Muerto

Este hecho desencadenó la caída del gobernador Carlos Armando Biébrich y cambió el panorama del Valle del Yaqui: José Escobar Zavala
A la izquierda, el cuadro con la fotografías de los siete caídos; a la derecha, el periodista José Escobar Zavala.

Por Francisco Anguilo Albestrain

Este miércoles 23 de octubre se cumplen 38 años de aquel infausto día de 1975, cuando las fuerzas policiacas estatales y las federales encabezadas por el ejército cercaran un predio invadido por campesinos en San Ignacio Río Muerto, donde murieron siete campesinos, aunque posteriormente varios más perdieron la vida a raíz de las secuelas; un gobernador cayó y el panorama del Valle del Yaqui cambió. Esta es la visión del periodista José Escobar Zavala, hoy cronista de la ciudad en el municipio de Cajeme.

Aquel fatídico 23 de octubre, un grupo de campesinos se encontraba dentro de un predio que habían invadido unos días antes, propiedad de un agricultor, cuando supuestamente por órdenes del entonces presidente de la república Luis Echeverría Álvarez, se realizó el desalojo de los manifestantes.

Esto se dio –dice Escobar Zavala--, con el objetivo de afectar al entonces gobernador Carlos Armando Biébrich, quien hacía campaña a favor del aspirante presidencial Mario Moya Palencia, quien no era de las preferencias del jefe del ejecutivo federal.

Con la caída de Biébrich Torres dos días después de la matanza, se impuso en Sonora a Alejandro Carrillo Marcor y el ya exgobernador salió por muchos años del mapa político.

 

La historia y la traición

Con la finalidad de obtener tierras para sembrar, se habían formado en la región grupos de solicitantes que pedían acelerar la entrega de tierras, ello a partir de que a raíz de la modificación de la ley de la materia, no se permitía ya la posesión por una persona de más de 100 hectáreas de terrenos, menciona el periodista.

El día 23 de octubre por la madrugada, se maneja que el profesor Heriberto García Leyva, que estaba dentro del grupo de campesinos, realizó el primer disparo, supuestamente en contra de los elementos policiales y militares que cercaban el campo de Miguel Dengel, situado por la calle 600, donde el grupo de campesinos se encontraban, menciona.

Este hecho –dijo-- se dio, no en defensa de sus compañeros campesinos, sino como una provocación, dado que García Leyva presuntamente estaba de acuerdo con los elementos de la Policía Judicial del Estado que había enviado al lugar el gobernador Carlos Armando Biébrich.

 

La expropiación

Esto desencadenó, primero, la renuncia del entonces gobernador, y posteriormente la expropiación de tierras para entregarlas a los campesinos sobrevivientes y a las familias de los muertos.

Sin embargo --afirma el periodista--, también se afectó con ello a muchos pequeños propietarios que no llegaban a tener siquiera las 100 hectáreas; se expropió a algunos de 40 y 60 hectáreas de tierra, dañando drásticamente su economía, asegura.

Estos generó graves consecuencias para una región como el Valle del Yaqui, eminentemente agrícola, pues además se trajo a la región a campesinos provenientes de otras partes del estado e incluso, de otras entidades del país, a quienes les dieron esas tierras que en muchos casos habían sido abiertas al cultivo por los pioneros del Valle, que eran quienes hasta ese entonces las usufructuaban, agrega José Escobar Zavala.

Acerca de este hecho, Jaime Vargas escribió un libro, en el que narra el atropello a sus derechos en el que se convirtió la expropiación presidencial de 1975 y 1976. Dado que hizo en la más completa ilegalidad, puesto que ellos poseían documentos legales de la propiedad que ostentaban, comentó.

Muchos de ellos se recuperaron del duro golpe que representó ese episodio de la historia del Valle del Yaqui, y siguieron escribiendo la historia de prosperidad, aunque otros ya no se levantaron, finalizó.